YO NO ME RÍO DE LA MUERTE Desembarco de poesía peruana en Buenos Aires

Desde las místicas tierras del Perú, desembarcan en la 45° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires poetas y poéticas que se enorgullecen de la tradición a la que pertenecen, a la que discuten y también transforman. Yo no me río de la muerte es un recital de poetas nacidos en distintas décadas del siglo XX, que junto a una exposición de libro objeto hecho en el Perú y una intervención de videopoesía y música andina tradicional muestran lo que se hace y sigue haciendo en la tierra que le dio al mundo a Cesar Vallejo, Blanca Varela, Javier Heraud, entre otros genios de las letras latinoamericanas.

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POESÍA:
comparten sus poemas
Teresa Orbegoso (1976)
Martín Zúñiga Chávez (1983)
Juan Manuel Corbera (1993)
y en video
Roxana Crisólogo Correa (1966)
María Belén Milla Altabás (1991)

VIDEOPOEMAS:
1. Mamita – Jorge Alejandro Vargas Prado
2. Poema altoparlante – Mario M. Morquencho Leon
3. Extremidades/Raíces (John Martinez Gonzales) – Concepto visual: Jair Uzziel. Actuación: Fiorella Terrazas y Karla Ferré.
4. Casa de Cuervos – Blanca Varela. Poema adaptado en corto de animación  estación G, realizado por Camila Valdeavellano y Cayetana Carrión. Arte, fotografía, animación y edición: Cayetana Carrión y Camila Valdeavellano. Voz: Urpi Gibbons.
5. Comas (Teresa Orbegoso). Realización audiovisual: Cristina Bustamante. Interpretación Escénica: Celia Alicia Bejar Alegre. Voz: La Rosario. Música: Irán Lovazzano Andreo.
6. El corazón de un pájaro – Guión y Dirección: Nereida Apaza Mamani. Fotografía: Raúl Chuquimia Ramos.

INTERVENCIÓN DE MÚSICA TRADICIONAL ANDINA
Irán Alessandra Lovazzano Andreo

+EXPOSICIÓN DE LIBROS OBJETO HECHOS EN EL PERÚ

Todos los afiches de este evento se han hecho en base a las fotografías de:

Atoq Wallpa Sua
https://www.instagram.com/atoqramon
https://www.facebook.com/atoqlibertario

Àngela Ponce
www.instagram.com/angelaponce_photo
Àngela Ponce

Víctor Zea
https://www.instagram.com/victorz3a
https://www.facebook.com/victor.zeadiaz

[podrán ver más de su trabajo proyectado en el evento]

Red y Comunicación:   Flor De Amancaes. Gestión y Comunicación

https://www.facebook.com/flordamancaes/

Domingo 28-4
17hs (puntual)

Feria Internacional del Libro de Buenos Aires [Sitio Oficial]]]]]]]
Zona Futuro – Pabellón Amarillo
Entrada por Cerviño 4440

“Tú quisiste descansar
en tierra muerta y en olvido.
Creías poder vivir solo
en el mar, o en los montes.
Luego supiste que la vida
es soledad  entre los hombres
y soledad entre los valles.
Que los días que circulaban
en tu pecho sólo eran nuestras
de dolor entre tu llanto. Pobre
amigo. No sabías nada ni llorabas nada

Yo nunca me río
de la muerte.
Simplemente
sucede que
no tengo
miedo
de
morir
entre
pájaros y arboles

Yo no me río de la muerte.
Pero a veces tengo sed
y pido un poco de vida,
a veces tengo sed y pregunto
diariamente, y como siempre
sucede que no hallo respuestas
sino una carcajada profunda
y negra. Ya lo dije, nunca
suelo reir de la muerte,
pero sí conozco su blanco
rostro, su tétrica vestimenta.

Yo no me río de la muerte.
Sin embargo, conozco su
blanca casa, conozco su
blanca vestimenta, conozco
su humedad y su silencio.
Claro está, la muerte no
me ha visitado todavía,
y Uds. preguntarán: ¿qué
conoces? No conozco nada.
Es cierto también eso.
Empero, sé que al llegar
ella yo estaré esperando,
yo estaré esperando de pie
o tal vez desayunando.
La miraré blandamente
(no se vaya a asustar)
y como jamás he reído
de su túnica, la acompañaré,
solitario y solitario.”

Javier Heraud, poeta y guerrillero peruano (Lima, 1942 – Madre de Dios,1963)
De “El Viaje”, 1961.

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JULY SOLIS MENDOZA

 

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ANÓNIMO

 

Dios mío, si tú hubieras sido hombre,

hoy supieras ser Dios.

César Vallejo

 

 

Qué pasaría si dios fuera mujer

o, peor aún,

qué pasaría si dios fuera gay

 

¿a qué boca causaría esta plegaria muerte?

 

Aun así, yo seguiría orando

 

Si dios fuera gay, Jesús

también lo sería

porque eso se contagia de padre a hijo

no hay duda

 

Entonces

Jesús sufriría en la tierra a causa del verdadero hombre

no de actores hollywoodenses

ni escenografías montadas

Ahorraríamos en apóstoles ángeles judíos perversos

y una virgen

(Qué difícil es hallar una virgen en la esquina de un parque

y bajo un árbol se deje amar por un ave)

 

Por eso dios está en desuso

 

Pero si dios fuera gay entraría en vigencia

Sufriría desde su nacimiento

cuando se le quiebre una patita, y la madre

—como toda madre constante—

intentara cosérsela

 

Ya de joven, un vecino sería el primero en llamarlo maricón

Lo expulsarían de su casa de su barrio

de la cancha de fulbito

 

Día y noche caminaría en una infinita peregrinación

sin más parábola que su cuerpo destrozado

atravesado por cientos de miradas

No le dejarán tener familia

le atarán le gritarán le escupirán

y al ser crucificado

no será necesario Herodes ni Pilatos

cualquier peatón querrá clavarlo en la madera

para decirle:

Eso es lo que te gusta

 

La escenografía estará desmontada

Será el mundo mostrándole su sexo

su verdadero rostro

 

Si dios fuera gay

—si lo pensamos un solo instante—

tendría más sentido

 

Sería más fácil hablarle todas las noches

y decirle Vallejo no sabía

 

Pero dios tuvo miedo de ser

de que el hombre lo mate lo desaparezca

y la madre sufra

y prefirió ser dios

y no una mariquita con aires revolucionarios

 

 

Esto lo supe una vez que le conversaba

y preguntó, con un temblor delicado en los labios,

Si un hombre puede amar a su semejante.

 

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July Solís Mendoza. Lima, Perú, 1988. Egresada de la escuela de Literatura por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Fue una de los ganadoras del Premio Nacional de Poesía Joven Javier Heraud (SENAJU, 2014). Ha publicado los poemarios Leche derramada (Paracaídas, 2015) y Balbuceos de un pequeño dios (Paracaídas, 2018). En la actualidad, se dedica a la docencia universitaria y escribe un libro con base testimonial y matices poéticos sobre la vida del migrante andino.

 

KATHERINE MEDINA RONDÓN

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Murciélagos

Ha llegado el tiempo de los murciélagos

y la ancestral incomprensión

de que mi cuerpo es solo un cuerpo,

y nadie se muda en él;

solo asienta un nuevo inquilino,

cuyo abrazo ciñe mi nicho cual oruga

y se envuelve de balas verdes y amarillas,

tan rancias y desgastadas

que se evaporan con el sudor del esfuerzo

de haberme abierto las piernas

como a una virgen hacendosa.

Y me pregunta si nos veremos de nuevo.

¿Cómo negarle la muerte a un suicida?

No me atrevo siquiera a tocarlo,

a respirar cerca de su cuello,

ni pasar mi afilada lengua

sobre el azul de su mirada abatida.

Y creo que es enorme

por superar los rencores

de haber sido traído a este mundo

sin consulta previa,

y a pesar de todo,

al escribir estas líneas,

he tenido que asesinarlo.

 

El día en que intenté asesinar a Mr. S.

Nadie sabe por qué me pongo violenta

cuando las ranas tocan el tambor.

¿Será la alineación de los planetas

o mi brújula sin meridiano?

Nadie sabe por qué cruzo el puente al revés

y torturo a los conejos hasta que confiesen

o salten por el precipicio con un poema en el cuello.

Nadie sabe por qué cogí un cuchillo

y quise atravesar la yugular de Mr. S.

con un tajo perfecto,

ni por qué en un pestañear

se firmó la paz en los estuarios.

Nadie sabe si queda miel en la cocina

o si las moscas se siguen haciendo

las mismas preguntas

al enterarse de un llanto en el tejado.

 

Ménière

No hay a quién imputar por el llanto. Nadie te dijo puta,

son las voces que edifican un presidio en tu juicio.

El hombre que atiza el nebuloso respiro del presente no existe

más que en el astillero que visitas cuando sueñas.

 

Nadie te obligó. Tú escogiste arrastrarlo a su domicilio cuando estuvo ebrio,

las injurias y porrazos que recibiste para que no golpee al taxista

es solo la confusión que hiela de pavor los hospitales.

La sombra de su madre no te gritó embustera, ni te mandó a casa sin un cobre.

 

Nada vulneró tú ánimo. Esa presión en la sien no existe,

el temblor que estalla en el duramen de tus órganos

es una ilusión, otro cuerpo flotante suspendido en tu campo visual.

Las imágenes que descienden con furia

son una respuesta que se ha inflado con exageración.

Nadie ahogó tu luz. Siempre fuiste bien amada.

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Katherine Medina Rondón (Perú, 1994). Poeta y artista visual. Ha publicado: Murmullos y volantes (Aletheya, 2012), Amor en cuatro actos y otros cortejos (Casatomada, 2013), Mínima celeste (Transtierros, 2016), Disidencia (Cascahuesos, 2018) e incluida en la muestra dinámica de poesía latinoamericana Tea Party III (Cinosargo, 2014), Antología XXII Enero en la palabra (Gobierno Municipal de Cusco, 2018) y Memorias del 28° Festival Internacional de Poesía de Medellín (Prometeo, 2018). Ha presentado la muestra pictórica bi-personal “Comisura” en el Centro Cultural Casa Blanca (Arequipa, 2016) y participado en diversas muestras artísticas colectivas. También ha colaborado en revistas tales como: Destiempos modernos, La ira de Morfeo, Delirium Tremens, Redacción Popular, Letralia, Palabras Diversas, Lucerna, Travesti Fanzine, El Corsé, Caleidoscopio, Verboser, Ojo Zurdo, Fórnix y Ulrika. Actualmente se desempeña como redactora de la sección cultural del semanario Vista Libre.

NATALIA ROJAS

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la mano tuya está-no, reemplaza a tus ojos cerrados. dios dice y de acá se retira. me deja tu mano, está-no. dios se marcha sin olvidar en su libro tus ojos abiertos. en los libros no se repiten los números de las páginas. en mi estadía tu mano se repite ausentemente, está-sí

y quedarme vapor. caudal llano de viento, ojos de la fruta aguda que habita en la mano. temblando en el recorrido de cada pata y bruces de este animal que me lleva a la residencia. alelí y cúrcuma. y hacerme beso alzando la mudez del tacto. la brisa y el trueno cierran el día. me aúpo, relincho e incendio la sombra del poema perdido: el que no escribo cuando me hago vapor. el que no escribo, pues lo encielo, lo dejo a tus ojos, lo enpiedro, lo entrigo, lo firmo con tu nombre

se enmohece y se encalla como el betún del párpado que mira y pestañea en lo lejano. haz un nido y muéstramelo. haz de este eco de plumas un órgano de fuego, no te lo he dicho

Pedernal (2011)

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Natalia Rojas  (Chile, 1983) tiene estudios de Literatura y Restauración. Publicó  Pedernal  en coedición Chile-Argentina por Cuadro de texto y Ediciones VOX, Santiago-Buenos Aires. Sus poemas aparecen en revistas virtuales, fanzines y en antologías como  Conrimel, encuentro latinoamericano de mujeres poetas  (Inubicalistas, 2010),  Entrada en materia: 17 poetas jóvenes chilenos  (Altazor, 2014) y  Del caos a la intensidad: vigencia del poema en prosa en Sudamérica  (Hijos de la lluvia, 2016). Los poemas que aquí publicamos pertenecen a  Pedernal  (2011) ya un futuro poemario que será publicado por la editorial Ay de Seis en 2019.